lunes, 15 de abril de 2013

El canto de los pajaros - Pau Casals

A continuación voy a copiar un artículo que me parece interesantísimo sobre la primera vez que Pau Casals tocó esta popular pieza catalana.


Una carta describe la primera vez que Pau Casals tocó "El canto de los pájaros" en público (el año 1941).
En este apartado os ofrecemos 6 cartas inéditas de Juan Alavedra dirigidas a Jaime Creus y otra que Joan Alavedra dirigió al que había sido director artístico del Liceo, Rafael Moragas. y de la que Alavedra envió una copia a Jaime Creus (como en debía enviar también a otras personalidades).
Esta última carta es especialmente significativa y tiene un gran valor histórico. Joan Alavedra lo explica con todo detalle el homenaje que el Ayuntamiento de Prada tributó al Maestro Pau Casals, en el año 1941: las negociaciones previas del acto y de un concierto benéfico que ofrecería Casals, los preparativos (incluidos la pintada de la fachada del Ayuntamiento y la restauración del libro de honor), la recepción, el nombramiento que recibió de "Ciudadano de honor de la Villa" ... Sin embargo, uno de los momentos más relevantes de la carta es el que se refiere al discurso de Pau Casals cuando, entre otras cosas, comenta que  « días atrás, mientras ensayaba pensando en aquel concierto, se había encontrado, sin quererlo , sin darse cuenta, tocando "El Canto de los Pájaros", una canción popular catalana.  ¿Cómo es que esta canción tan nuestra, tan vuestra, también, nunca tocada en ese instrumento, se había filtrado en un momento así ? Por la misma atracción que llevarme, no pudiendo vivir en mi tierra, hacia esta tierra vuestra, tan nuestra, también, cerca del Canigó, que es una montaña de Cataluña, ya que de un lado y del El otro hay las mismas canciones, que quiere decir la misma lengua y la misma raza ... " ». 
Joan Alavedra explica que cuando Pau Casals terminó el concierto con "El Canto de los Pájaros": " nosotros llorábamos, todos, la patria momentáneamente perdida ".
Según Alavedra, la sala estaba llena de catalanes, de españoles y de gente de Perpiñán, de Mont-Luis, de Font-Romeu, de Isla de Prada ... Fue un acto magistral de afirmación catalana pura-afirmaba-, que será perdurable en el corazón de todos ".
Hay que remarcar que este nombramiento de ciudadano de honor concedido a un exiliado "rojo" y con la bandera catalana presidiendo el acto se celebraba en la Francia de Vichy y justamente cuando Cataluña era objeto de un intento de genocidio cultural por parte de la dictadura franquista. Alavedra, en su escrito, quiere resaltar que en aquellos momentos difíciles éste fue un acto de afirmación catalana, más que catalanista y que, incluso en un Ayuntamiento tan oficialista (de "derechas", dice) como aquel de la Francia ocupada, el sentimiento de catalanidad fue transversal y se produjo una gran complicidad sentimental de los catalanes del norte, por encima de los oficialismo francés y español y los respectivos gritos de obligado ritual. Alavedra aprovecha para criticar el sectarismo de la política catalana anterior y la falta de unidad en temas trascendentes para el país.
Cabe destacar también la simpatía de Pau Casals por Alfonso XIII ,que, a pesar de su republicanismo, que nunca escondió,  le llevó a tocar en los funerales que se celebraron en Perpiñán.
Este documento es una fuente primaria magnífica para conocer una época y un personaje; para acercarnos a su extraordinaria personalidad ya sus firmes convicciones; para dar cuenta de una figura mundial como Pau Casals que, pudiendo vivir en cualquier gran ciudad del mundo, eligió Prades, para estar cerca de Cataluña. La carta también es un testigo directo del magnetismo y del carisma que suscitaba Pau Casals. 


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